Las Variaciones Golden

apples

Aria.
Manzana in corpore sano.

I Variación de Eva
El paraíso está cerca, a una manzana; se llega serpenteando por esa rama.

II Variación de Troya
Érase una vez que se Hera, que el primer concurso de belleza acabó en guerra. Perdimos (¿se gana alguna guerra?) pero siempre nos quedará Paris. De Atenea solo cabe decir que su nombre en romano: me enerva. Afrodita ganó la apuesta a través de la carne de Helena. El resto, es leyenda y, como tal, puede contener trazas de caballo.

III Variación de Hércules
Las manzanas son la eternidad, las manzanas del jardín de las Hespérides, las manzanas doradas de Hera que un dragón de cien cabezas guarda en la puerta. Atlas las robó por mí. Lo dejé sujetando el cielo con un camelo.

IV Variación de Blancanieves
La manzana no es infierno, imperio, gloria, guerra, carne ni belleza, y desde luego no es el paraíso. La manzana es el sueño antes del beso, expiación del bocado de una ingenua, y yo envuelta en enanos y vapores, a la espera.

V Variación de Ismael
[…] el infierno es una idea que nació por primera vez de un flan de manzana sin digerir…[1]

VI Variación de Newton
¿Por qué esa manzana cae derecha al suelo? ¿Por qué no cae para arriba o hacia un lado? Porque la Tierra atrae a la manzana más que la manzana a Eva, más que Helena a Paris, más que la envidia a la madrastra y que la cortedad a los enanos –y más que un flan mal digerido a la dispepsia. La manzana es la gravedad antes de la nevera, antes de que la nevera diera manzanas golden todo el año. La manzana es y la manzana era, antes de Einstein, antes de que Einstein dijera (¿lo dijo?) que todo es relativo,
pero que todo es relativo
a la manzana.

VII Variación de Ambrose Bierce
La manzana es lo que Newton vio caer y decidió que siempre terminaba por caer, aunque él no terminara de explicar por qué. Sus sucesores, en cambio, progresaron hasta el punto de poder decir cuándo. Al parecer la explicación está, también, al caer.

VIII Variación de Stevenson por boca de Jim Hawkins o El tiempo es golden si habla Silver
Una noche, cuando ya casi se olía la isla, me apeteció una manzana. Había un tonel en cubierta y me metí dentro por ella. Quedaban pocas y, como suele ocurrir a los héroes en momentos de apuro –aunque el apuro esté aún por venir–, me quedé allí dormido. Al poco me despertó un golpe, un marinero que se apoyó sobre el tonel. Iba a salir pero me lo pensé, y así habló Silver: dijo que era un pirata y, como tal, quería piratear para arrancar el tesoro al caballero y rebanar el pescuezo al resto. Luego quiso una manzana y temblé, pero por suerte un marinero dijo, como suelen decir los marineros: «Mejor un trago, John». Y respiré.

IX Variación de la ballesta suiza
A Guillermo se le subió la manzana a la cabeza. Or so they Tell me.

X Variación de Yeats
La manzana es yo cansado de vagar
por lomas y hondonadas
seguro de encontrarla,
para besar sus labios y tomar
sus manos,
y andar por hierba alta y moteada
y arrancar hasta el fin de los días
–como se arranca un hígado–
las manzanas plateadas de la luna,
las manzanas doradas del sol.

XI Variación de Bradbury
Poco antes de morir, el coronel Freeleigh sueña que va a morir:

Y luego llegó ese día, cuando alrededor, en todas partes, se oyen caer las manzanas, una a una, del árbol. Al principio, solo una aquí y una allá, y luego son tres, y luego son cuatro, y luego son nueve, y veinte, hasta que al fin las manzanas se precipitan como una lluvia, golpean como cascos de caballo la hierba suave y cada vez más oscura. Uno es la última manzana del árbol, y espera que el viento lo libre lentamente de los lazos que lo unen al cielo y lo haga caer. Mucho antes de golpear la hierba, uno ha olvidado ya que había un árbol, u otras manzanas, o hierba verde abajo. Uno cae en la oscuridad…[2]

XII Variación de Winesburg, Ohio
Es muy curiosa la historia del doctor Reefy y de su noviazgo con la joven alta y morena que fue después su esposa y que le dejó su dinero. Es deliciosa, como esas manzanas pequeñas que crecen en los huertos de Winesburgo. Paseando por los huertos en el otoño, el suelo está duro por efecto de la escarcha. Los cosechadores han cogido las manzanas de los árboles, las han envasado en barriles y las han enviado a ciudades, para que las coman en los pisos llenos de libros, revistas, muebles y personas. Solo quedan en los árboles unas pocas manzanas llenas de rugosidades, que han sido desdeñadas por los cosechadores. Se parecen a los nudillos de las manos del doctor Reefy. Las mordisquea uno y se encuentra con que son deliciosas. Todo el sabor de la manzana se ha concentrado en una pequeña porción redonda de uno de sus lados. Corre uno entonces de árbol en árbol sobre el suelo escarchado, cogiendo las manzanas arrugadas y contraídas, llenando con ellas los bolsillos. Son muy pocos los que saben cuán sabrosas son esas manzanas.[3]

XIII Variación de Kafka
La manzana es el recuerdo empotrado en la carne de que tienes padre. Nadie te la quita; todos se limitan a soportar la repugnancia de su podredumbre en tu espalda.

XIV Variación de Cosimo o Variación de la manzana roja
La manzana es Viola mientras la come, sentada en su columpio, arrojando trozos de piel con el balanceo. Oh, là, là, là! La balançoire!… Cosimo la mira desde el magnolio. Cuando Viola lo ve, se le cae la fruta al suelo. Él desenvaina su espada, la ensarta en la punta y se la ofrece. Ella no la toma; le pregunta si es un ladrón. Él se da cuenta entonces de que está hambriento, pues apenas probó nada en la mesa, antes de enarbolarse. Le contesta que sí, que es un ladrón de fruta, y como ya ha cortado a tajos la manzana, la mastica. Pero Viola conoce a esos ladrones, ¡y no llevan polainas ni peluca! Cosimo arde colorado como la piel de la manzana; Cosimo es, en ese instante, la manzana.

XV Variación de Ignatius Reilly
La manzana, si podrida, mejor, como el aroma de mi cuarto cerrado y los efluvios que con tanta prodigalidad desprende mi soberbio cuerpo. Ese olor estanco de mi carne es para mí lo que para Schiller el olor de las manzanas podridas, que tanto necesitaba para escribir. Pues bien, yo también tengo mis necesidades.

XVI Variación folclórica
La manzana es un refrán
inventado por un médico
que era todo un haragán
y por miedo a trabajar
en las fiestas de guardar
decía a todos sus pacientes:
«Con una manzana al día
mi presencia aquí es baldía».

XVII Variación neoyorquina
La Gran Manzana está siempre a Dos Passos.

XVIII Variación de Montaigne
Cuando cogemos una manzana nos servimos casi de todos nuestros sentidos; advertimos en ella el color rojo, la pulidez, el olor y la dulzura; á más de estas propiedades dicho fruto puede tener otras que nosotros no echamos de ver por carecer de sentidos que las adviertan. En las propiedades que llamamos ocultas en muchas cosas, como la del imán de atraer al acero, ¿no es verosímil que en la naturaleza haya facultades sensitivas propias para juzgarlas y advertirlas y que la carencia de las mismas nos acarree la ignorancia de la esencia verdadera de tales causas?

XIX Variación de Borges
Hablando del obispo Berkeley (que, permítanme recordárselo, profetizó la grandeza de América), me acuerdo de que escribió que el sabor de la manzana no está en la manzana misma -la manzana no posee sabor en sí misma- ni en la boca del que se la come. Exige un contacto entre ambas.

XX Variación de Jobs
La manzana es dinero en forma de perfecto diseño blanco y plateado. Tiene un bocado y es el mayor imperio desde Paris, que nunca lo fue, que no será ni es, porque escogió a una mortal porque era hermosa, y se quedó sin gloria y sin saber, y sans sérif.

XXI Variación francesa del tomate y la patata como manifestaciones de la manzana
El tomate francés confirma el tópico, pues lo llaman pomme d’amour. La patata o pomme de terre, en cambio, tiene los pies en el suelo.

XXII Variación de Aner Clute
Poned por caso que un muchacho roba una manzana
de un cajón en el almacén,
y que todos comienzan a llamarlo ladrón,
el periodista, el cura, el juez, todos:
«ladrón», «ladrón», «ladrón», allí donde va.
Y que no puede conseguir trabajo, ni ganarse el pan
sino robándolo, pues ese muchacho robará.
Es el modo en que la gente juzga el robo de la manzana
lo que hace del muchacho lo que es.[4]

XXIII Variación de Dickinson o Fruta prohibida
¡El cielo es lo que no alcanzo!
La manzana en el árbol
que cuelga sin esperanza,
es el «cielo» para mí.[5]

XXIV Variación de Winterson
Las naranjas no son la única fruta. También hay piñas, que en inglés se llaman «manzanas del pino». Pero, ¿por qué ser piña cuando puedes ser manzana?

XXV Variación de Jackson
Cuando llegó la señora MacLane todos buscaron su amistad. La señora Burton le llevó una tarta de manzana. La señora Winning ansiaba pasar tiempo con ella. Hasta que un día asomó por la cocina de MacLane el padre de Billy Jones –quien por cierto aguardaba sentado bajo un manzano– para decirle que Billy era muy joven para trabajarle el jardín, pero que él podía hacerlo. MacLane accedió, encantada, y el pueblo la trató como a una manzana podrida. Los Jones eran negros.[6]

XXVI Variación de Larkin
Ver que al arrojar el corazón
golpea el cesto, por el suelo da un resbalón,
es cada vez menos suerte y más la expresión

del fracaso que todo el brazo reclama
cada vez un poco antes, la mano sin levantar y en calma,
la manzana sin morder en la palma.[7]

XXVII Variación de Silverstein
[…]
En un mundo de manzanas y besos y zapatos
él malgastó sus deseos deseando.[8]

XXVIII Variación de Christie
La traducción nos permite que una fiesta de Halloween acabe llamándose en España Las manzanas, novela donde Joyce Reynolds, que tiene fama de embustera, afirma que una vez presenció un asesinato, solo que cuando lo vio no supo aún que era un asesinato. Naturalmente, como siempre pasa en los libros, nadie la cree. Pero, la crean o no, Joyce aparece luego muerta con la cabeza en un barreño de manzanas…

XXIX Variación de Charles Bukowski
… después bromeamos sobre la crema
y el cigarro y la manzana…[9] 

XXX Variación de Edward Lear
Había un buen anciano de Minety
que obtuvo quinientas noventa
manzanas y peras, que lanzó de veras
a toda cabeza de Minety.[10]

***

(Continuará, espero que con su música. Estoy en ello.)

[La imagen que ameniza estas variaciones pertenece a The Apples of New York y es de dominio público. Más información, en Wikimedia Commons.]

[1] Moby Dick, Herman Melville, traducción de José María Valverde, ed. Bibliotex, col. Millenium, 1999.

[2] El vino del estío, Ray Bradbury, traducción de Francisco Abelenda, Ediciones Minotauro, Barcelona, 2006. Variación de la Variación de Bradbury según Las manzanas doradas del sol:

La manzana es ir al sur por el sol en una nave de hielo con la copa que hay que llenar de fuego, porque el sol es un árbol en llamas, y el hombre (y la gravedad) habita(n) en sus manzanas. Y cuando el hombre ya tiene el fuego, ya tiene el sur, solo le queda un sitio adonde ir: el norte, porque el fin del mundo siempre está al otro lado.

[3] Winesburg, Ohio. Sherwood Anderson, traducción de Joaquín Rojo Seijas, Ailanza Editorial, Madrid, 1974.

[4] La Antología de Spoon River, traducción de Alberto Girri, ed. Barral, Barcelona, 1974.

[5] Emily Dickinson, Forbidden Fruit II. La traducción es mía.

[6] Destilado de Flower Garden, Shirley Jackson.

[7] Philip Larkin, Poesía reunida, traducción de Damián Alou y Marcelo Cohen, Lumen, Barcelona, 2014.

[8] Where The Sidewalk Ends, «Donde acaba la acera», Shel Silverstein. La traducción es mía.

[9] Bukowski, Como una flor bajo la lluvia. La traducción es mía.

[10] Edward Lear, Nonsense Books. La traducción es mía.

 

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