Tomavistas se consolida como el festival de música arganzuelano

Hoy y mañana, 25 y 26 de mayo, recalan en el Auditorio del Parque de Tierno Galván algunos de los grupos más punteros de la escena española e internacional

Podrían haber seguido en el Hipódromo de la Zarzuela, pero una huelga -la primera en la historia de ese recinto – les hizo descubrir Arganzuela. Y aquí recalaron en 2016, con la segunda edición del Festival Tomavistas. Dos años más tarde, aquí siguen, consolidándose como el festival de música arganzuelano y uno de los más esperados en el calendario festivalero de Madrid.

Sus tres co-directores, José Gallardo (responsable artístico), Willy Blesa (responsable técnico) y Maru Aledo (responsable de comunicación y marketing) nos cuentan que este año han apostado mucho más por grupos internacionales, “sin olvidar al cartel nacional”, remarca Gallardo. “De hecho, este año tenemos la mejor programación nacional de nuestra historia. Pero es cierto que hemos hecho más hincapié en la parte internacional, hemos invertido más en esta parte del caché. Tenemos diez artistas internacionales y 17 nacionales”.

Entre estos, ‘perlas’ que no nos podemos perder en esta edición del Tomavistas. Por ejemplo,  Ride, un grupo inglés que no ha tocado jamás en Madrid y que probablemente será difícil que vuelva. O The Jesus and Mary Chain y Superchunk, que llevan 25 años sin venir a Madrid. Estos son de los conocidos. Pero también hay sorpresas y descubrimientos. “Como descubrimiento, yo destacaría Altin Gün, un grupo turco que hace psicodelia en turco y que son espectaculares en directo”, asegura Blesa. “Eso es lo que tiene Tomavistas: puedes amar a Los Planetas, que alimentan la parte romántica, pero hay propuestas totalmente rompedoras”.

Por ejemplo, Él mató a un policía motorizado. Sí, aunque no lo parezca este es el nombre de una banda de indie rock nacida en la ciudad argentina de La Plata. Integrada por Santiago Motorizado, Doctora Muerte, Pantro Puto, Niño Elefante y Chatrán Chatrán, la banda combina el punk rock con el noise rock y el noise pop.

Somos un festival abierto. Es bastante continuista respecto al año pasado y por eso hay un poco de todo: electrónica, folk, pop, rock… Sin que se nos vaya mucho la olla, es bastante abierto dentro de lo que nos gusta a nosotros: música independiente, con dosis de riesgo, que no sean grupos demasiado obvios. Buscando la diferencia”, sintetiza Gallardo.

Apuesta por Arganzuela

Tras tres ediciones en Arganzuela, Tomavistas ya es una referencia. Maru Aledo cree que la elección en su momento del Parque Tierno Galván, “aunque presenta dificultades de producción como que no tiene ni luz ni agua corriente y eso encarece el presupuesto”, ha sido un acierto. “La ubicación es excelente y el entorno es maravilloso. Estamos muy contentos, sobre todo porque otros promotores se hayan atrevido como nosotros a pensar en este espacio y que gracias a eso el auditorio del Tierno Galván, que estaba totalmente infrautilizado, ahora tenga buen contenido válido para la ciudad y para el distrito”.

Desconocido para gran parte de los madrileños e incluso para muchos de los vecinos de Arganzuela, el auditorio al aire libre del Parque Tierno Galván va recuperándose poco a poco, a través de pequeñas reformas, gracias al uso que promotores culturales le van dando. En la edición 2017, Tomavistas consiguió congregar 14.000 espectadores en tres días. En esta edición, han recortado a dos días y tienen como objetivo repetir aforo “como mínimo”.

Nos gusta poner nuestro pequeño grano de arena a crear ambiente positivo en Arganzuela a través del festival”, aseguran los tres responsables. ¿Su intención? Seguir durante mucho tiempo siendo el encuentro musical que marque el inicio de la primavera en Arganzuela y en todo Madrid.

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