Los 13 de Cineteca

Cine / Arranca CineZeta, una prueba piloto en la que son los jóvenes los que programan un ciclo de cine y documental cada mes

Ismael Traspas y Mónica Ovejero, a punto de estrenar el ciclo Cinezaeta, en Cineteca Madrid / Foto: LLA

De entrada, la idea no me sedujo demasiado. Pero pronto le vi las posibilidades sociales que abría y que me permitiría explorar más el mundo de las artes”. Es Ismael Traspas, estudiante de Ingeniería Agrónoma. Y es uno de los 13 integrantes, todas y todos jóvenes de entre 16 y 23 años, que forman Cinezeta, jóvenes programando.

Cinezeta es un ciclo de cine mensual al entorno de un tema y, al mismo tiempo, una prueba piloto de algo que tiene vocación de permanencia: implicar al público más joven en la programación de Cineteca. “Queríamos ampliar nuestro público, abrirnos a la gente más joven. ¿Cómo programar aquello que les interesa? Decidimos que la mejor manera era que ellos mismos decidieran qué les atraía”, cuenta Yolanda Pividal, coordinadora artística de Cineteca. Son ellos pues, los que bajo la supervisión y la ayuda de todo el equipo Cineteca, llevan a cabo la programación de este ciclo, que se podrá ver todos los sábados a las 20.00h. Desde la elección de los temas y las películas hasta el contacto con las distribuidoras, la gestión de los derechos de autor o la comunicación para darse a conocer.

Mónica Ovejero, otra de las integrantes de esta prueba piloto, lo tuvo claro desde el principio. “Me pareció una oportunidad única para aprovechar un espacio que generalmente los jóvenes no tenemos”. Ovejero también resalta que este proyecto rompe con el estereotipo que, según ella, se tiene de los jóvenes, de esta llamada por algunos ‘generación Z’ (menores de 30 años). “Los temas que nos interesan son de lo más diverso”. Y difíciles a veces, por el despertar al mundo que implica tener justamente entre los 16 y los 25 años.

Y han sido los diversos puntos de vista que tenemos sobre un mismo tema, lo que finalmente nos ha impulsado a organizar la programación de Cinezeta en ciclos temáticos mensuales. Este mes de febrero, empezamos con Soy cuerpo_luego existo”, explica Ovejero. Identidad, canibalismo, tecnología y arte. Empiezan fuerte. La primera película de este febrero es Crudo, de Julia Ducournau (3 de febrero). La seguirán Tomboy, de Céline Sciamma (el sábado 10); Soy un cyborg, de Park Chan-wook (sábado 17); y cerrará febrero Angélica – una tragedia-, de Manuel Fernández Valdés (sábado, 24).

La programación combina películas de ficción con documentales, cintas más duras con otras más asequibles a un público más amplio. “El tener en cuenta, a la hora de programar, cuestiones como a qué público quieres llegar o si puedes disponer del director de la cinta para poder realizar un coloquio posterior, también son cosas que este proyecto pretende enseñar a estos jóvenes programadores”, apunta Yolanda Pividal.Pero empiezan muy fuerte. Es algo que les dijimos desde el principio: programar lo que, razonadamente, penséis que debéis programar. Romper los clichés de una juventud naïf. Yo creo que lo están haciendo y que es una programación muy valiente”.

Debatir para entender

Para nosotros no tendría sentido simplemente programar la película o el documental. Se trata de poder hablar luego de porqué esta película, qué nos transmite y qué podemos extraer de ella”, apuntan Traspas y Ovejero. Así que, tras cada proyección, habrá un coloquio entre el público, los programadores y, en algunos casos, los directores y directoras de las cintas.

Para arrancar con fuerza, este sábado también habrá la lectura dramatizada del relato Sueño de Arena, de la mexicana Iris García Cuevas. Una historia dura, dramatizada por Caly Hernández, que dará el contrapunto a la primera proyección de este ciclo que promete y mucho.

De momento, los 13 de Cineteca ya tienen cerrado el segundo ciclo, correspondiente al mes de marzo. ¿El tema? “Los estereotipos sobre el bien y el mal”, lanza Traspas con media sonrisa. Nada de concesiones a lo facilón. Estos 13 chicos y chicas van a morder hueso para ponernos a todos, jóvenes y no tan jóvenes, frente a nuestras propias contradicciones. Espíritu crítico en esencia.