El mundo onírico de Hernán Dvojak levita en Matadero

‘Versus’ es la muestra que el pintor e ilustrador argentino expone en Extensión AVAM hasta el 16 de noviembre

Djovak, ante uno de los cuadros que conforman la serie 'Spektren' / N.R.

Si tu madre te llama esta tarde y, divertida, te comenta que ha visto a alguien “igualita a ti, hija”, deja de reírte porque algo te espera y no precisamente bueno. Eso es lo que dice la leyenda alemana del Doppelgänger, “el doble que camina a tu lado”, y de ahí es de donde parte la mitad de Versus, la muestra que Hernán Djovak (Buenos Aires, 1979) expone en Matadero Madrid hasta el próximo 16 de noviembre.

Al lado de los acrílicos (trabajados con paciencia infinita para conseguir fundidos imposibles), la otra mitad de la muestra: Spektren. Sí, seguimos en lo surrealista y onírico. Pero ahora, sin embargo, y aunque parezca lo contrario, los protagonistas son felices. Los espectros de siete guerreros vikingos que, muertos en batalla, llegan por fin a su particular ‘cielo’.

Siempre recurro a mitologías y a las leyendas como punto de motivación para crear mi obra”, explica Djovak que, además de pintor es ilustrador y profesor en la escuela ESDIP. “La razón es muy clara: la realidad da mucho asco. Solo hace falta ver la televisión. Mi pintura es un poco refugio de toda esa realidad. Y siempre he considerado la mitología muy inspiradora”.

Esa búsqueda de lo onírico queda perfectamente reflejada en Spektren. Si los trabajos de Doppelgänger son mucho más cercanos a la ilustración, usando solo el acrílico y cien por cien figurativos, en la serie de los caídos vikingos “uso una mezcla de técnicas sintéticas, una mezcla de tintas al alcohol con diversas resinas, como la resina de poliéster. Es complicado, y he llegado a ello tras más de diez años de experimentación. Pero el resultado es muy loco, porque las resinas provocan espesores, efectos de humo, que con rompedores de tensión vuelve la pintura muy loca”, apunta Djovak, divertido, feliz con exponer en Matadero a pesar de las enormes dificultades que los artistas emergentes – que no noveles – encuentran en nuestro país para exponer.

Mirando las dos partes de Versus, se tiene la sensación constante de una lucha de contrarios. Spektren está formada solo por figuras masculinas, mientras que Doppelgänger la protagonizan mujeres. La primera busca “un mix entre una figuración muy cerrada y una pintura más abstracta”, cuenta este bonaerense afincado en Madrid desde hace 15 años, en contraposición a la figuración pura de la segunda. Incluso el ánimo que destilan una y otra están en las antípodas: la felicidad que recogen los rostros de los guerreros tras su llegada a la eternidad y el desasosiego de la que se sabe observada, intimidada, cuestionada por su doble.

Una mirada a aquello que no vemos con los ojos, si no con el alma.

 

 

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