Anna Bella Geiger: “El hombre guerrea para mover fronteras”

La artista brasileña, de 84 años, expone en La Casa Encendia hata el próximo enero "Geografía física y humana"

Anna Bella Geiger, en un momento de la entrevista / Montaje fotográfico: N.R.

Comienza el otoño y como compañía melancólica La Casa Encendida nos sugiere dos exposiciones hasta el 7 de enero: Dibujando una revolución, de Marcel Dzama y Geografía física y humana, de Anna Bella Geiger, artista brasileña de 84 años.

La Línea Amarilla ha querido hablar con Geiger (Río de Janeiro, 1933) para trazar un recorrido por su trayectoria vital, artística e ideológica. La exposición Geografía física y humana suma alrededor de cien obras traídas a Madrid en colaboración con el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) y el Museo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (MUNTREF) de Buenos Aires, entre las cuales el mapa se convierte en el símbolo y recurso utilizado por Geiger para expresar sus reflexiones.

La Línea Amarilla (LLA): Ante todo, Anna Bella Geiger es una persona con una vitalidad modélica. No se entienda esa afirmación como la típica frase hecha, sino como una muestra de admiración vital. La risa y las ganas de charlar no se esfuman de su cuerpo ni por un segundo, y eso es síntoma de salud mental y física…

Anna Bella Geiger (ABG): Bueno, cuando era niña tenía muchos problemas de salud. Viajé con mi familia al interior de Brasil y allí me puse enferma. No había antibióticos que darme, por lo que me dieron una medicación que se da a los caballos para los problemas intestinales. A partir de ese momento no tuve más problemas de salud.

LLA: Vamos a los protagonistas de tu exposición aquí en La Casa Encendida. Con todo lo que has vivido, visto y leído, ¿nunca has tenido el impulso de quemar un mapa?

ABG: Me hace mucha gracia esta pregunta porque precisamente tengo unos mapas a los que empecé a quemar las puntas que en una semana [por este 6 de octubre] expondré en una galería de Alicante.

LLA: ¿Cuál es el valor que dan los seres humanos a las fronteras dentro de los mapas?

ABG: No es que yo sepa más que nadie, pero creo que lo primordial parece ser siempre la posesión de la tierra. Hay muchos pueblos que no tienen tierra, como les sucedió durante tanto tiempo a los judíos. Y sin embargo, una vez que se tiene no se queda uno satisfecho. Me preocupa mucho la situación mundial, como el tema de Catalunya. Son situaciones cada vez más complicadas en las que el hombre guerrea por mover las fronteras. Pero hay una posibilidad de que todos tengamos derecho, aunque suene a utopía. Y sin embargo, el ser humano es malo y bueno. Porque es en verdad un conflicto que tenemos con la muerte y con la certeza de que la vida es pasajera.

LLA: ¿Y cuál es el papel de las mujeres en la configuración y vivencia de los mapas?

ABG: Absolutamente ninguna hasta ahora. Dicen que los mapas fueron dibujados por los hombres, pero muchas mujeres también lo harían y nadie ha querido saber más del tema. Hubo muchas cartógrafas de España y Portugal en América, pero no sé si influirían en la división de los estados.

Sin embargo, el machismo es más exacerbado en unos sectores que en otros. El ámbito de la geografía no está tan mal como en el del arte, donde es enorme. El machismo de directores y comisarios es muy grande. Pero no es algo que me haya influido, aunque últimamente estoy más comprometida, ya que me doy cuenta de las decisiones de los directores de no colocar a las mujeres en las exhibiciones. Y eso no es una paranoia. Y también hay que darse cuenta de las etnias que son desfavorecidas en el mundo del arte.

LLA: Indígenas, etnias que conviven… es un tema recurrente en su obra. ¿Cuál es su reflexión sobre la situación de los indígenas en el arte y en el mundo en general?

ABG: Cuando yo desarrollé mis trabajos utilizando las postales en las que aparecen indígenas brasileños había una situación preponderante sobre sus derechos. Entonces también hice otra obra colocando estas postales sobre mis ojos, en las que explico que yo quiero ser un indígena, pero no el hombre primitivo. Negros e indígenas están en la cultura brasileña. Ahora se ve que, gracias a los derechos humanos, la cultura indígena comienza a interesar a la sociedad. Su trabajo de artesanía está siendo promocionado. Por eso cada vez hay más diversidad de razas en el arte.

 

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