“Tengo 52 años, me he permitido transitar por mí misma y quiero explicarlo”

Entrevistamos a la compositora, cantante y escritora María Villarroya, a punto de presentar su disco 'Silencios Cantados'

MARIA-VILLARROYA

María Villarroya, en su estudio, en un momento de la entrevista / Foto: LLA

Un tintineo constante de agua preside la amplísima terraza desde la que María Villarroya (Mataró, Barcelona, 1965) atisba Madrid Río, calle Arganda mediante, hace ya una década. Esta poeta, cantante, compositora y actriz presenta este martes 13 de junio su disco Silencios Cantados. El Musical, fruto de una larga travesía por el desierto, buscándose y encontrándose a través de una creatividad hasta ese momento atenazada. Su voz – la pérdida de esta – la guió y ahora ella guía a un público que se reconoce en sus letras. Es nuestra Ciudadan@ Arganzuela de la semana.

La Línea Amarilla (LLA): Silencios Cantados parte de un libro…

María Villarroya (MV): Bueno no, no exactamente. Silencios Cantados es un proyecto de vida, una experiencia vital, una misión en este mundo…Es la experiencia de una mujer que en un momento dado de su madurez se plantea cambiar de rumbo, pararse y a través de todos sus poemas y sus canciones, decide construir este espectáculo. Sí que es cierto que primero toma forma un libro, de más de 700 páginas.

LLA: ¿Y de dónde parte el libro?

MV: Parte de un gran silencio. Hace unos años, de repente pierdo la voz. Pierdo mi instrumento. No era fisiológico, si no psicológico. Y entonces me planteo este silencio. Me doy cuenta de que el camino que estaba siguiendo no era el que yo quería.

LLA: ¿Qué camino era ese? ¿Qué estabas haciendo en esos momentos?

MV: Bueno, yo venía del musical, de Londres, aquí y allá…pero yo ya veía que no podía ser una tetera de La Bella y la Bestia… que yo tenía que hacer algo diferente. Partir de esa mujer que yo había empezado a ser con trece años, cuando empecé a componer. Partir de esa niña que yo había sido. Si yo he podido componer, llorar, escribir…me pregunté, ¿por qué no reúnes todo esto y lo compartes?

LLA: Estamos hablando de hace…

MV: Casi 20 años. Me di cuenta de que era una señal. Cuando a alguien se le quita algo tan querido como la voz para mí… Pensé que sería duro pero que igual era una oportunidad. Porque para mí la voz es mi baremo, me indica si estoy bien o mal. Es curioso porque mi vida personal es, y era entonces, fantástica. Tengo dos hijos hermosísimos, mi marido es lo mejor que me ha pasado en la vida, pero había algo ahí que me decía que ese no era el camino. Me sentía como una bomba que debía explotar. Entré en un camino arduo, de mucho silencio, de mucho desierto, de muchas noches oscuras… Bueno, me dije, vamos a volver a reescribir la vida, a buscar tu propósito en la vida. Y la voz fue volviendo a medida que iba componiendo canciones, poemas, escritos…todo. Fue un proceso de unos dos años. Necesitaba crear. Necesitaba expresarme. Como siempre había hecho y había perdido. Tengo 52 años, me he permitido transitar por mí misma y quiero explicarlo.

LLA: Hablas de perder y el espectáculo que nace de todo este proceso lo sitúas en una oficina de objetos perdidos…

MV: Efectivamente. Me ha dado mucho juego. Es la vida. Un día, mi padre perdió una gorra en Atocha. Fui a buscarla y me llevaron a una oficina enorme llena de casas. Me vino a la cabeza todo lo que perdemos: el amor, el consuelo, la esperanza, el humor… Allí el público viene a buscar lo que perdió o lo que supuestamente ha perdido, pero ha dejado abandonado.

LLA: A través de tu historia, ¿cuentas la historia de todas y todos? ¿Somos tan iguales?

MV: No lo sé, pero sí que te puedo decir que cuando hablo de una cosa de mi infancia, hay gente que viene y me dice que a ella le pasó eso mismo, o lo que narro de la contraparte, o el ir contra corriente. Creo que les sirve a algunas personas que ven el musical.

LLA: Porque Silencios Cantados ya se ha podido ver en Madrid, ya has podido testar la reacción del público…

MV: Sí, sí, hemos hecho 16 representaciones en el teatro Réplica de Madrid, todos los domingos. Y lo que hacemos mañana es presentar el disco en el que hemos recogido lo mejor del directo de cada una de estas actuaciones.

LLA: En el Teatro Infanta Isabel, en la calle Barquillo, con 600 butacas… No está nada mal.

MV: Va a ser muy especial. Casi dos horas de música en directo con cuatro músicos maravillosos [Josué Santos, Dayán Abad, Ana Mula y Mauro Pugliese] y puesto en escena por Jaroslaw Bielski. Un lujo.

LLA: ¿Qué estilos musicales encontraremos en el espectáculo y en el disco?

MV: Un poco de todo. Desde el jazz hasta el rock, pasando por temas a capella, una habanera, bolero, tango, la típica balada…

LLA: Y del ingente material que conforma el libro, ¿cuánto has usado para el disco?

MV: Pues mira, unos 25 temas, 17 cantados y el resto, poemas. También algún monólogo. El hilo es el empoderamiento al que llego tras esa crisis personal. Pero lo que queríamos con este musical era que hubiese mucho humor a pesar de lo que contamos. Y nos ha salido una payasa…que yo llevaba dentro. Yo tenía muy claro que teníamos que hacerlo desde la alegría, incluso las cosas más punzantes.

LLA: Bueno, y todo esto, engendrado aquí, en Arganzuela. ¿Crees que es uno de los polos culturales de Madrid?

MV: Solo decirte que en 2007 nos venimos a Arganzuela porque a mi hijo le gustaba la danza y antes había una fantástica escuela de danza… Me encanta Arganzuela. Culturalmente es muy potente. Tenemos escuelas de teatro, de danza, salas off, Matadero… El barrio está todavía en crecimiento. Está muy cerca del centro sin estarlo. Hay mucho artisteo en Arganzuela. El barrio de los actores, ya le llaman.

* Silencios Cantados se presenta, como disco, este martes 13 de junio a las 20.00h en el Teatro Infanta Isabel de Madrid

Más información: María Villarroya

Hay un comentario en ““Tengo 52 años, me he permitido transitar por mí misma y quiero explicarlo”

  1. María es, tal cual dice, un personaje en sí misma.Capaz de transmitirte lo que se proponga y la MEJOR PAYASA DEL MUNDO….Una payasa maravillosa

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