La recuperación del Mercado de Legazpi se enturbia

Varios colectivos alertan de que el Ayuntamiento quiere imponer una reforma no consensuada. La Junta de Arganzuela defiende el proceso participativo llevado a cabo aunque se abre a reelaborar el proyecto

El cielo se abrió en mayo de 2015 para los reivindicadores del antiguo mercado de frutas y verduras de Legazpi como espacio de gestión ciudadana cuando el Ayuntamiento de Madrid cambió de manos tras las elecciones municipales. El proyecto elitista e insostenible del equipo de Ana Botella quedó relegado y el nuevo equipo de gobierno, encabezado por la Junta de Arganzuela, prometió ceder parte del equipamiento a la gestión ciudadana y, sobre todo, se comprometió  a abrir un proceso participativo para consensuar entre diferentes actores cómo iba a ser la reforma y recuperación del mercado.

EVA (Espacio Vecinal de Arganzuela), auténtico artífice de la reivindicación del mercado como un espacio social dirigido por y hacia la ciudadanía, celebró el cambio de rumbo y volvió a presentar el proyecto que el equipo de Botella había rechazado.

Rommy Arce, presidenta concejala de Arganzuela y Usera, aseguraba en una entrevista para La Línea Amarilla que los primeros en tener un espacio para gestionarlo iban a ser la gente del barrio: “Lo que sí insistimos a Patrimonio para que esas fases puedan ir liberando espacio, que no se tenga que esperar a que esté hecha toda la rehabilitación. Sobre todo de cara a la gente de EVA, porque ciertamente los proyectos que están desarrollando aquí tienen un enorme valor utilizando escasos medios. Han conseguido dinamizar Arganzuela y crear una oferta cultural muy atractiva con muy pocos recursos. A gente que tiene tanta energía y ganas de trabajar no le podemos hacer esperar mucho”.

La luna de miel parecía servida. Pero algo se está torciendo en las últimas semanas. Distintas voces se han alzado para denunciar que el proceso participativo abierto por el Ayuntamiento para decidir sobre el mercado no es tal proceso. Y que se ha convocado a los colectivos ciudadanos solo para dar una pátina de participación, “para legitimar una decisión política. El proceso ‘participativo’ que la Junta de Arganzuela ha organizado sobre el futuro del Mercado ha sido, hasta la fecha, frustrante y decepcionante”, asegura en el blog del Grupo Inter Héctor Melero, Investigador en Formación (FPI-UNED 2015) en la Facultad de Educación.

Según Melero, las dos primeras reuniones del proceso sirvieron simplemente para exponer a los asistentes el proyecto, ya cerrado, del Ayuntamiento. Se podía hablar de pros y contras. Contras que el representante del Ayuntamiento, arquitecto, refutaba uno tras otro. Pero no se podía confrontar el proyecto institucional con el proyecto presentado por la ciudadanía. “¿Cómo íbamos a pensar colaborativamente soluciones para la rehabilitación y futuro uso del Mercado si no podíamos salirnos del marco de un proyecto pensado por otros desde sus necesidades e intereses?”, se pregunta Melero en su post.

Pero ahí no acaba la cosa. El Comité Internacional para la Conservación y Defensa del Patrimonio Industrial (TICCIH) ha advertido sobre los riesgos del actual proyecto municipal para el Mercado de Legazpi: “Hoy se encuentra amenazado por un proyecto municipal que plantea una grave alteración volumétrica, la destrucción de elementos singulares de su estructura y un desmantelamiento extensivo de sus cerramientos”.

El desacuerdo de parte de los movimientos vecinales, que no de todos, es pues casi total. Fuentes de la Junta de Distrito de Arganzuela se muestran sorprendidas por esta reacción “cuando se han realizado hasta cuatro reuniones en las que se busca un consenso. Y no se ha partido de una propuesta arquitectónica propia del Ayuntamiento si no que en la propuesta está incorporado el borrador del proyecto que presentó EVA. De hecho, ha habido varias conversaciones previas con EVA”, aseguran. “En un proyecto tan complejo, es más sencillo empezar a debatir desde una propuesta concreta que discutir sobre el vacío. Y cada proceso participativo tiene su metodología. En este caso, es buscar un consenso, cosa nada fácil porque implica renuncias por todas las partes”.

Desde la Junta de Arganzuela tampoco ven del todo clara, “aunque lo estamos estudiando, por supuesto”, la crítica arquitectónica. “Es evidente que una de nuestras prioridades es la conservación del patrimonio. Pero también en esto existen diversas interpretaciones. Nosotros no planteamos la eliminación de ningún elemento estructural del mercado pero hay algunos arquitectos que opinan que ocupar espacios vacíos existentes en la estructura también es una eliminación”.

En todo caso, parece que la Junta de Arganzuela está dispuesta a seguir dialogando sobre el proyecto para llegar a un consenso entre la ciudadanía organizada y la administración. En la última sesión del proceso participativo, celebrada a principios de julio, la  Junta se comprometió a reelaborar el proyecto asumiendo algunas de las reivindicaciones de los colectivos implicados.

Si finalmente no hubiera cambios sustanciales en el proyecto, que implicasen nuevas licitaciones, fuentes de la Junta calculan que el mercado podría reabrirse con sus nuevos usos a principios de 2019.

Hay un comentario en “La recuperación del Mercado de Legazpi se enturbia

  1. Lo primero es agradeceros por haber leído y citado mis palabras, con las que seguro que no todo el mundo estará de acuerdo. Debo pediros no obstante, que enlacéis el post en el artículo para que quien quiera pueda leerlo completo e incluso opinar.
    Decir también que no soy el único que opinó sobre el proceso en el blog, deja la entrada donde se enlazan dichas opiniones.
    Reflexiones en torno al “Proceso de Participación del Mercado de Frutas y Verduras de Legazpi”(https://grupointer.hypotheses.org/238)

    Un abrazo

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