Bach estaría encantado

AM Music School busca ir más allá de la formación musical académica fusionando clásica y electrónica

La fusión entre la formación clásica y las posibilidades que abre la electrónica y la improvisación. Esto es AM Music School

¿Está la academia adaptándose a lo que las nuevas hornadas de músicos buscan y quieren experimentar? “Los conservatorios de música no se lo plantean. Al menos la mayoría. Aquí en Madrid hay alguno, como el de Arturo Soria, que ha introducido estudios de guitarra eléctrica. Pero nada de explorar las posibilidades que la electrónica abre para la composición musical o la improvisación”, explica Toni González, fundador de la escuela de música AM Music School.

González es, además de músico, licenciado en ADE (Administración y Dirección de Empresas). Primero vino la música. Tras la formación clásica (fagot) quiso ir más allá, experimentar con nuevos sonidos y con equipos como una pedalera multiefectos o un piezoeléctrico. También con sintetizadores. El Conservatorio de Música no le ofrecía ni de lejos esta formación.

Pensé que habría más músicos en mi situación y le di vueltas a cómo solventarlo”. Poco dado al camino fácil, González lo vio claro: “¿Por qué no crear la escuela que me diera esa formación que entonces no encontraba?”. Corría el año 2011. Planeó la logística, los contenidos, la estructura de la escuela… “Pero había un problema: todo lo relativo al mundo de los negocios era totalmente desconocido para mí. No tenía ni idea de marketing, recursos humanos, comunicación corporativa, financiación…”.

Ser emprendedor es mucho más que tener una idea”, explica González. “Tienes que tener preparación técnica, psicológica, incluso física. Es bastante duro, la verdad”. Entonces decidió preparase y estudiar ADE. Dicho y hecho.

Cuatro años más tarde, nacía AM Music School, un concepto de escuela distinto tanto por lo que ofrece como por su estructura. “Cuando presenté el proyecto a la sección de Emprendedores de ESIC, donde cursé ADE, lo vieron claro. Me dijeron que la idea era buena pero que era absolutamente imposible para alguien que está empezando llevar a buen término un proyecto así”, cuenta González. “Entonces pasé de aplicar un modelo en el que el fallo no es posible a otro en el que el fallo es seguro, porque vas testeando todo el rato”.

Además de no tener sede física propia. Lo que ha ideado González con AM Music School es la organización de talleres en un entorno propicio al emprendimiento cultural y a la generación de ideas creativas: Factoría Cultural, en Matadero Madrid. Aquí, en Arganzuela.

Es ahí donde la escuela propone sus talleres (este sábado 20 de febrero se realiza uno sobre entrenamiento del oído). Son formaciones de cuatro horas, dirigidas a músicos (profesionales o no) que quieran ir más allá a través de la electrónica, la improvisación y el entrenamiento de oído.

Por ejemplo, hacemos ejercicios para estudiar un tipo de progresión y qué función cumple al introducirla en el conjunto de una pieza, ya sea una sinfonía u otro tipo de composición”, explica González.

Cada una de las disciplinas es coordinada e impartida por los tres profesores con los que de momento colabora AM Music School: Iván García, Carlos Hernández y José María Gómez. Y en los tres talleres se crea una conjunción muy especial entre lo clásico y los sonidos más radicalmente sintéticos. No solo musicalmente surgen combinaciones extraordinarias. También estéticamente es sugerente el delicado pizzicato de un violonchelo con las ondas maquinales extraídas con arte. Como muestra, un botón:

https://www.youtube.com/watch?v=4P_vh2L0Wr0

Bach, estaría encantado.

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