Arte contemporáneo, ¿provocación o ‘postureo’?

Iniciamos una serie de artículos de opinión con artistas, comisarios y galeristas sobre la provocación en el arte y sus derivadas

Leticia Palomo, responsable de En Vanguardia en La Línea Amarilla

'Mask', del artista conceptual Johnathan Suda

Cuentan que en una recién edición de Arco, los visitantes se detenían ante una gabardina blanca situada estratégicamente contra una pared. Barruntaban algunos el significado último de aquella obra de arte; la descalificaban otros directamente; pontificaban los de más allá sobre la herencia de Duchamp…hasta que un empleado del servicio de limpieza la recogió porque alguien se la había dejado ahí.

Cierta o no la anécdota, ilustra el desconcierto en el que navega el público en general, tanto el visitante asiduo como el que jamás pisará un espacio que tenga el menor tufo de arte. Y es el arte contemporáneo el señalado por todos los sectores como “sospechoso” o radicalmente tildado como “tomadura de pelo”. El recelo ante la simpleza de la obra, el precio desorbitado de algunas de ellas o la simple incomprensión del montaje se están convirtiendo en una barrera entre el creador, el centro expositivo y el público.

¿Qué es arte? ¿Qué es provocación? Y, más allá, ¿debe existir la provocación en el arte aun a costa de crear algo inaccesible a la compresión de la mayoría? ¿Estamos preparados para aprender o aprehender lo que esta provocación nos está interpelando?

La Línea Amarilla inicia hoy una serie de artículos de opinión donde distintos artistas contemporáneos, comisarios y galeristas exponen su visión de la provocación –y sus derivadas- en el mundo del arte.

Iniciamos la serie con Transgresión y mercado del arte: la paradoja de la sociedad actual reflejada en el arte contemporáneo, de la pintora María Jesús Pérez Carballo.

Leer y reflexionar, es todo polemizar.

 

Leticia Palomo, responsable de la sección de En Vanguardia de La Línea Amarilla. Antropóloga y gestora de colección privada de arte