Miguel Campello: “El flamenco puro y duro debe estar siempre ahí”

Con su tercer disco en solitario ‘Camina’ y una parada en la Sala Riviera el próximo 27 de Noviembre, entrevistamos a Miguel Campello 'El Chatarrero'

'El Chatarrero' charló con la Línea Amarilla de lo humano y lo divino

Como buen chatarrero, “recoger letras y darle forma de canción” es su manera de componer. A Miguel Campello le gusta vivir sin complicaciones, manteniendo la sonrisa y sin premeditaciones. Optimismo, personalidad y mucha emotividad es lo que ha dado forma a cada una de las doce canciones que componen su nuevo disco, Camina, en el que sigue haciendo escuela con sus cambios de ritmo y “batiburrillos” característicos. Aunque, asegura, que el flamenco puro nunca debe desaparecer en un panorama musical difícil – y asfixiante – como el de hoy en día. Reflexivo o inconsciente, cercano o impredecible, alegre o indignado. Charlamos con Campello de su nuevo álbum, de cultura y de la vida.

La Línea amarilla (LLA): El 27 de noviembre tocas en La Riviera presentando tu tercer álbum en solitario Camina. ¿Podrías definirlo en tres palabras?

Miguel Campello (MC): La verdad es que no, paso palabra! [risas]. Es complicado, es como definir a mi hijo con tres palabras.

LLA:   Vamos paso a paso, pues. La naturaleza es un tema que está totalmente presente en tu álbum. Hablas del sol, del aire… ¿por qué es tan importante para ti?

MC: Porque al final forma parte de la vida misma. La naturaleza es lo que vivimos sin tener que pagar, no nos cobra impuestos, no nos cobra IVA… aunque bueno, el sol igual nos empieza a cobrar ahora [risas]. Pero bueno al final es eso, lo que vivimos y lo que respiramos.

LLA: Esta libertad que reivindicas en la naturaleza entronca con tu forma de trabajo: este disco ha sido 100% auto-editado en tu propia casa. ¿Eso te ha dado mayor libertad creativa?

MC: La forma de trabajo es igual, al final los estudios son ordenadores, da igual donde los pongas. La autoedición ha existido siempre y el proceso artístico es el mismo. El resultado es un álbum más tranquilo, donde he podido hacer las cosas con tiempo, pudiéndote levantar a las 5 de la mañana para tocar algo…

LLA: ¿Ha cambiado esto tu concepto a la hora de crear las canciones?

MC: No, a la hora de crear las canciones no me influye nada. A los músicos nos gusta que la gente vaya a los conciertos y se vendan discos pero porque es así, pero no pensamos en las repercusiones ni en cómo hacemos las cosas.

LLA: ¿Cómo es tu manera de trabajar en la creación de las canciones con el resto de tu equipo?

MC: Compartir las cosas durante el tiempo que estás gestando la canción, cantarla en la furgo, hay ratos en los que se lloran, se ríe… En definitiva, poner a prueba la canción, si los niños están cantándola todo el rato dices “¡hostia esta canción es buenísima!” [risas]. Es la idea con la que compongo, que le guste a mis niños.

LLA: En Camina se puede escuchar flamenco con jazz, rock, reggae, incluso sonidos orientales ¿te consideras un músico ecléctico?

MC: No me considero nunca nada, en realidad desconfío de hacer las cosas de manera lógica. De hecho nunca me pongo a escribir, nunca digo “¡voy a escribir!”. Me gusta hacer las cosas en cualquier lado, en un poste, en una madera…

LLA: Pero mezclas estilos. ¿Se podría decir que la clave para el éxito del flamenco es su fusión con otras músicas?

MC: No lo creo, son diferentes, es como comparar el reggaetón con la salsa, puedes bailarlo igual pero al final no es lo mismo. Yo apoyo que exista todo tipo de música, lo que pasa es que en una justa medida: no puede ser que solo se escuche un estilo y que otras músicas casi no existan. El flamenco puro y duro tiene que estar ahí.

LLA: ¿Con qué canción de Camina es con la que más disfrutas a la hora de tocarla?

MC: Cada canción que está en el disco es por algo, con todas sientes algo, con unas lloras, con otras bailas, con otras te sonríes… Son doce canciones que están en el disco porque tiene que estar. Ninguna me gusta más que otra, simplemente me hacen sentir cosas diferentes

LLA: ¿Cuál te hace llorar, reír o bailar?

MC: Rosa y Juana. Simplemente con recordar los naranjos, el olor a azahar cada vez que la canto… es escuchar los acordes e ir directo mi infancia. La danza del fuego me hace bailar, Quiero vivir me hace saltar y Será me hace sonreír.

LLA: Rosa y Juana, que va dedicada a tus abuelas, la tenías guardada en un cajón ¿por qué has decidido publicarla ahora?

MC: Porque el paso del tiempo te hace ver las cosas diferentes. Al principio era un poco complicado cantar esta canción… Todos nos pasamos media vida pensando en cómo nos vamos a morir, lo cual es un fastidio, y cuando ves fallecer a alguien, el recuerdo te hace sentir eso. La canción era muy mía y era para mis abuelas, tampoco hacía falta que la escuchase nadie hasta que llegara el momento, cuando ya pasa un poco el tiempo.

LLA: Es cierto que en muchas de tus canciones haces referencia al tiempo ¿por qué te inspira?

MC: Mientras estamos hablando está pasando el tiempo. Vivimos marcados por el tiempo, pienso que a veces deberíamos quitarnos los relojes. Pero bueno al final tenemos que vivir en este tiempo, que nos marca tanto los segundos como las cosas que nos pasan. Si se parase el tiempo, dejarían de pasar las cosas. El tiempo es esencial.

LLA: ¿Crees que es un disco que transmite alegría, optimismo?

MC: Yo lo intento, la gente dice que escribo como muy melancólico. Nunca he pensado eso, siempre intento buscar la realidad misma de la vida, que es dura. Busco recordar que tenemos que respirar, saber qué es lo importante. Digo “quiero bailar para hacerte sonreír”. Es algo que he hecho muchas veces con alguien cuando está triste y lo han hecho conmigo también. Bailar es la metáfora de hacer el gilipollas [risas].

LLA: En Será escribes “tantas calles por andar y tantas cosas por vivir”. Cómo cantante, ¿te queda algo por vivir?

MC: Como cantante no lo sé, pero como persona me quedan un mogollón de cosas por vivir, cosas sencillas. El compartir con los amigos, con tu entorno más cercano sin complicar las cosas, y pasar por este mundo un poco más normal. Luchando por mantener esto y mantenernos sonriendo.

LLA: Tercer álbum bajo el pseudónimo de ‘El chatarrero’. Tal y como presentabas tu segundo disco, ¿sigues “recogiendo la vida cotidiana para convertirla en puro arte”? ¿De ahí que mantengas el pseudónimo?

MC: Sí, bueno, me lo puse entre otras cosas porque me calzaba bien, me siento muy chatarrero con muchas cosas, además literalmente, me encanta ir recogiendo cosas y darle forma. Desde lo literal, hasta pasar por todo, pienso que recoger letras y darles forma de canción al final también es lo mismo.

LLA: Has podido colaborar con otros grandes artistas del panorama español como Estopa, Chambao, Toñi Salazar, Mario Díaz… y un incontable etc ¿Con quién más te gustaría colaborar?

MC: Siempre me ha hecho ilusión con Bior, creo que nos parecemos bastante, no físicamente [risas]. En los bailes por ejemplo, a ambos se nos va la pinza. Todas las colaboraciones que he tenido han sido amigos, gente conocida que antes de colaborar hemos mantenido una conversación, nunca he hecho una colaboración así por hacerla. Así que bueno, tendría que surgir.

LLA: Una rápida reflexión sobre el panorama actual de la industria discográfica española en estos momentos…

MC: Mi opinión está un poco caducada, porque llevo quejándome desde que empecé, un día tras otro, y ya decidí dejar de quejarme. Este panorama lo vivo con mucho esfuerzo, hay veces que tenemos que hacer “21 veces” más de esfuerzo, por cuestión del IVA y estas cosas que ya sabemos. Todo el mundo sabe que es una barbarie lo que están haciendo con la cultura, tanto gente del teatro, del cine…Hay gente que le sienta mal que ganemos dinero haciendo lo que nos gusta. Es muy complicado a día de hoy hacer un concierto. Intento centrarme muy poco en lo que sucede porque si no dejaría de darlos. Hay veces que te vuelves a casa pensando cambiar de oficio porque tienes dos hijos y tienes que mantenerlos, aunque suene muy radical. Desde que empecé con ‘El Bicho’ escucho las mismas palabras: “hay que aguantar”.

LLA: ¿Qué le dirías a la gente que no valora el mercado de la música descargándosela, por ejemplo?

MC: Yo no les diría nada, no soy quién para decirles nada. Mas que descargase música, la gente lo que quiere es escuchar, escuchar mis canciones. ¿Cómo? Me da igual. Yo de la gente no me quejo. Yo me quejo de ese alguien que se ha montado unos negocios gigantes y que no comparte con los autores, de esa gente que sin hacer canciones y sin hacer películas, se está forrando. El que menos culpa tiene es el consumidor que está pagando su adsl.

LLA: ¿Esperas vender muchas copias?

MC: Yo nunca he vendido discos. Con ‘El Bicho’, directamente me daba igual vender o no vender discos, porque para lo que iba a ganar era lo mismo…y ahora sigue siendo lo mismo, o peor, porque ahora me edito yo mismo los discos.

LLA: ¿Cuántos discos habéis llegado a vender?

MC: En el primer disco fueron 50.000 copias, que fue disco de oro, pero luego el primer disco de ‘El Bicho’ vendió un montón más, unas 80.000 copias. Ahora sería surrealista, pero era una época en la que otros cantantes llegaban a vender dos millones de copias. Ahora, los que vendían dos millones de copias, venden 50.000… Nosotros vendemos 3.000 o 4.000 discos y ya te tiene que ir bien. Yo me conformo con que me escuchen.

LLA: ¿El próximo disco está a la vuelta de la esquina?

MC: De eso si que no tengo ni idea. Una de las razones por las que decidí salirme de la compañía era por eso, por las fechas. Que sea el disco el que decida salir o no salir.

LLA: Pero… por concretar un poco: ¿a mediados 2016?

MC: Yo creo que más o menos para el veranito este que entra, digo yo, y ya estoy hablando de más…[risas].

 

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UN CLUB DE FANS MUY ACTIVO

LLA: Vamos a esos que te escuchan. Hemos contactado con tu club de fans, y les hemos preguntado qué les gustaría saber de Miguel Campillo que todavía nos sepan. Le trasladamos a Miguel Campello una breve batería de preguntas de parte de sus seguidores.

Rompe el hielo la presidenta de tu club de fans: ¿Cómo vives que haya gente que haga centenares de quilómetros para seguirte en tus conciertos?

MC: Ya son parte de mi familia, ya saben ellos que se lo agradezco y que estamos ahí para lo que sea. Son lo que hace que esto funcione a pesar de todo esto del IVA. Ese tanto por cierto que te quitan por un lado, te lo dan ellos por otro. En definitiva, darles las gracias a todos y cada uno de ellos por estar ahí y por ayudarme a tirar para adelante.

¿Cómo empezó lo de ponerse la falda en los conciertos, qué llevo a ponérsela y de donde la sacaste?”

MC: Yo era un crio, y mis padres me llevaron a un festival que se hacía en Elche, unos turcos hacían una danza que no paraban de dar vueltas con su falda. Era una pasada. Siempre me ha gustado dar vueltas, bueno, a todo niño le gusta dar vueltas hasta caer exhausto, pero un día aprendí a no marearme. Hubo un momento que no podía subir sin la falda, de hecho, cuando empecé con ‘El Chatarrero’, la aparté un poco para diferenciarme de ‘El Bicho’, pero luego me di cuenta que era una cosa mía. La saqué del armario porque me veía un poco desnudo con un pantalón sobre el escenario.

¿Los de esta gira serán los últimos conciertos del año?

MC: No, luego te cuesta más empezar, es mejor no dejar de hacer nada. De vez en cuando hay semanas o meses que no hacemos nada pero luego empiezas otra vez, incluso esas semanas también las dedicas a grabar el disco, a hacer maquetas…

¿Eres consciente que tú y tu grupo guardáis la esencia de los grandes grupos setenteros?

 MC: No somos consientes, pero porque somos unos inconscientes, todos y cada uno del grupo. Y además nos gusta. Nos gusta que esas cosas no se conviertan en consciente. Creo que la actitud es la misma, intentamos darle una vuelta de tuerca siempre, no sé si lo conseguimos siempre pero por lo menos lo intentamos. Es mas una cosa de la gente que lo ve desde fuera que mía. A mi me gusta todo desde una habanera, pasando por Bior, Camarón, Los Chunguitos, Los Chichos… son cosas diferentes, es si te gusta o no te gusta

¿Qué sentimiento u emociones te produce al verte tan querido y admirado por tu público?           

MC: Intento que no afecte a mi manera de componer el que a la gente le gusten poco o mucho mis canciones, es decir, a mi no me afecta lo que me digan, ni lo malo ni lo bueno, me gusta más lo bueno por supuesto, pero a veces también puede llegar a ser malo que todo el día te digan cosas buenas. Lo mejor es saber lo que eres tú mismo.

Alguna anécdota de cuando vais en el saloncito de la “Chatarrifurgo”…

MC: Anécdotas hay muchas , y muy graciosas. Hay dos furgonetas, esta la de Madrid y la de Levante. Y en la de Levante vamos contando chascarrillos, haciendo el ‘Pato Donald’, todo el día es una anécdota, suelen ser como viajes de fin de curso o algo así.

¿Cómo creaste tu primer tema y qué fue lo que te inspiró?

MC: En realidad no lo sé. Empecé a componer a los 14 o 15 años. Rosa y Juana la compuse cuando tenía 18. De una manera u otra nunca he dejado de componer pero no recuerdo exactamente cómo fue el principio de todo esto.