“Habrá un protocolo de cesión de espacios públicos para la ciudadanía”

Entrevistamos a Rommy Arce, concejala presidenta de Arganzuela desde el pasado mes de mayo. Hablamos sobre la cultura en Arganzuela, autogestión ciudadana y ocupación de espacios

Arce cuestiona la contratación de actividades culturales realizada por el anterior gobierno del PP: "Hay que abrirla a empresas que realmente se dedican a la cultura"

Rommy Arce es la concejala presidenta de Arganzuela y Usera. Bibliotecaria de formación, curtida en la acción sindical tras años ya de residencia en Madrid, Arce encara su nueva responsabilidad con el reto de conjugar los postulados de la izquierda anticapitalista con la gestión diaria en las instituciones. Hablamos con ella de cultura y participación ciudadana aquí, en Arganzuela.

La Línea Amarilla (LLA): Arganzuela tiene un potencial cultural, tanto público como privado, muy fuerte pero no parece que hasta ahora se haya sabido sacar partido a este hecho…

Rommy Arce (RA): Pues para nosotros es una de las líneas de trabajo fundamentales que tenemos en el distrito. Arganzuela está dentro de la almendra central, es un distrito que por su localización es, en este sentido, privilegiado para poder sumarse a la oferta cultural de Madrid. Pero ojo, no solo dirigida a los turistas. Nos importa mucho que la gente del distrito tenga una oferta cultural atractiva sin salir de Arganzuela. Porque entendemos que los barrios tienen derecho a tener una oferta de ocio y cultural atractiva y de calidad. No tiene que haber en este sentido una cultura dirigida a las élites y una oferta cultural más pobre en los barrios.

LLA: Se desprende de su respuesta que la oferta cultural que ahora hay en Arganzuela está más dirigida a turistas que a los vecinos…

RA: No, pero en general tenemos la impresión de que cuando se habla de oferta cultural se piensa sobre todo a los turistas, especialmente en la zona centro. La idea es potenciar la cultura no solo desde las instituciones públicas sino también apoyando las iniciativas privadas que existen en el distrito. Conocemos la excelente red de salas alternativas que tenemos, por ejemplo. O que existen dotaciones culturales, como el Museo del Ferrocarril, que es verdad que ha estado muy desatendido, que tiene un acceso complicado, que tiene una oferta interesante pero que lamentablemente se desperdicia. Debe integrarse en el eje de los museos del Paseo del Prado, por ejemplo. Aparte claro de la red de instituciones culturales que están afincadas en Arganzuela: Matadero, el citado Museo del Ferrocarril, Planetario, Circo Price…

LLA: Pero, ¿cómo piensa concretar esta democratización de la cultura de calidad desde la Junta de Distrito?

RA: Cuidando más la contratación de la programación cultural para los centros del distrito, tanto culturales como de mayores. Hay que darle una vuelta: a quién contratamos, qué le pedimos, definir mucho más la oferta cultural que queremos, negociarla con la empresa, cuidarla más. Hasta ahora esto se vendía como un gran paquete, ‘tú me haces una oferta económica, yo acepto y tú programas lo que quieres’. Sin un diálogo. La programación cultural salía a concurso público y normalmente era asumida por grandes empresas que se dedican a las actividades culturales. Nosotros queremos ver cómo dar cabida a otro tipo de empresas más pequeñas, empresas cuyo objeto es la cultura y no grandes empresas de servicios. Ver cómo facilitar que empresas que realmente están trabajando en el ámbito cultural y tienen un compromiso por la cultura puedan también acceder a esos concursos de actividades culturales.

LLA: Hablemos de Matadero. En campaña dijeron que el modelo de gestión cultural en Matadero no cubría las expectativas de transparencia y de inclusión que ustedes desearían y una de las quejas de algunos colectivos del barrio es que Matadero no es permeable. ¿Existe una barrera invisible pero contundente, pongamos, entre Matadero y Pico del Pañuelo aunque solo les separe una calle?

RA: Yo siempre he tenido la percepción, que a lo mejor es equivocada, que Matadero, salvando las actividades que lleva a cabo Intermediae, miraba mucho para adentro. Pero la valoración sobre transparencia y gestión es algo que le corresponde valorar a la concejala de Cultura y Deportes que es la que tiene más información. Lo que sí hemos hablado desde la Junta con Carlota Álvarez Basso, la directora de Matadero, es que ofrecemos toda nuestra colaboración. Porque somos vecinos y porque en esta línea de incentivar la programación cultural destinada a todos los públicos sí que nos gustaría participar y colaborar con Matadero en todas las actividades posibles.

LLA: El otro gran equipamiento público en el ojo del huracán es el antiguo mercado de Frutas y Verduras de Legazpi. ¿Confirma que cederá parte del mercado a la autogestión de entidades ciudadanas?

RA: Por supuesto. Ese compromiso está adquirido incluso en nuestro programa electoral. Una parte será un espacio comunitario gestionado por los propios vecinos, a través de las entidades que ellos consideren y a partir de una fórmula en la que estamos trabajando.

LLA: ¿Qué fórmula?

RA: Estamos trabajando en un protocolo de cesión de espacios públicos a entidades ciudadanas para su autogestión. Estamos definiendo los criterios de cómo sería esa cesión y también en una reglamentación, claro. Porque es muy importante que esa cesión se haga con todas las garantías legales para que los colectivos puedan desarrollar sus actividades con una previsión de continuidad en el tiempo.

LLA: ¿Cuándo prevé que esté listo el protocolo?

RA: Esperemos que a principios del año que viene tengamos un primer documento de trabajo.

LLA: Y el resto del mercado, ¿a qué se va a dedicar? Son 35.000 metros cuadrados…

RA: A ver, el mercado de Legazpi es un espacio muy grande, efectivamente, que además tiene una serie de condicionantes. La estructura está protegida, de carácter histórico. Hemos reivindicado y defendemos que una parte de ese espacio tenga uso dotacional. De las carencias que tiene el distrito una de las más evidentes es una biblioteca. Y con su estructura puede albergar una biblioteca municipal, dirigida a todos los públicos, generalista evidentemente, no como lo que pretendían con una biblioteca gastronómica. Esa era una apuesta dirigida, como siempre, a las élites. Un mercado gourmet, una biblioteca gastronómica…eso tiene un público limitado, no da un servicio a la comunidad. Además la ubicación es perfecta para dar servicio también a Usera. Da mucho juego. Y que pueda convivir con un centro de mayores o espacios para usos administrativos.

LLA: ¿Usos administrativos?

RA: El ayuntamiento tiene que ir solventando los problemas de endeudamiento que se han generado en los últimos años. Y uno de ellos es el alto coste de los alquileres. El ayuntamiento está pagando 20 millones de euros al año en alquileres. Para que nos hagamos una idea, el edificio de urbanismo, tiene un coste de 15.000 euros al día. La urgencia que tenemos en el ayuntamiento, y es apremiante, es ir cancelando esos contratos de alquiler porque es una rémora, es dinero que deberíamos estar invirtiendo en otras necesidades.

LLA: La decisión de cómo repartir estos 35.000 metros cuadrados del mercado y poder empezar las obras de rehabilitación y acondicionamiento, ¿cuándo se va a tomar? ¿De qué tiempos estamos hablando?

RA: Eso va a depender del presupuesto que tengamos. El concejal de Hacienda se ha comprometido con nosotros. Lo que está claro es que será por fases porque no se puede acometer una obra de estas características en un plazo corto de tiempo. Lo que sí insistimos a patrimonio para que esas fases puedan ir liberando espacio, que no se tenga que esperar a que esté hecha toda la rehabilitación. Sobre todo de cara a la gente de EVA [Espacio Vecinal de Arganzuela] porque ciertamente los proyectos que están desarrollando aquí tienen un enorme valor utilizando escasos medios. Han conseguido dinamizar Arganzuela y crear una oferta cultural muy atractiva con muy pocos recursos. A gente que tiene tanta energía y ganas de trabajar no le podemos hacer esperar mucho.

LLA: Esta cesión de espacios públicos para la autogestión ciudadana nos lleva al fenómeno de la ocupación de espacios privados por parte de colectivos que justamente reivindican sitios donde llevar a cabo su acción cultural y social. Por ejemplo, el CSOA La Traba en el Cine Candilejas. Si se ceden espacios desde la administración para que los colectivos que lo demanden los autogestionen, ¿piensa que la ocupación no debería permitirse?

RA: Mi opinión respecto a la ocupación es bastante clara: creo que los colectivos que deciden ocupar lo hacen con unos objetivos políticos. La ocupación de vivienda y de espacios públicos es un hecho político, es una acción política que yo respeto y que es necesaria porque muchas veces pone en evidencia bien el derecho a la vivienda, bien el derecho al uso de los espacios para la puesta en marcha de actividades que a lo mejor las instituciones no están generando. Es una reivindicación política y yo no voy a cuestionar políticamente esa acción porque la respeto.

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