El último tren de la antigua estación de Peñuelas

Este viernes 5 de junio se cumplirán 28 años del cierre de la estación de Peñuelas, un hito en la transformación urbana de Arganzuela

Vista de la estación de Peñuelas en 1948. Al fondo, el tanque de la fábrica de gas de Madrid, en el actual parque del Gasómetro

Para quien no la conoció, la estación de Peñuelas ocupaba nada menos que unos 84.300 metros cuadrados en pleno distrito, ahora reconvertidos en la zona verde conocida como Pasillo Verde.

Para los que sí la recuerdan, que todavía son muchos, en 1987 se acabó con un foco de problemas y de riesgos inherentes a una estación embutida poco a poco, a golpe de desarrollo urbanístico, en el casco urbano y denunciada, en múltiples ocasiones, por los vecinos y comerciantes del distrito que protestaban por la circulación de mercancías peligrosas. Renfe siempre negó que en Peñuelas hubieran almacenadas sustancias explosivas pero el hecho fue que se produjeron un par de explosiones de bidones de nitrocelulosa provocando la muerte de uno de sus empleados.

Casi 80 años de vida

La estación se construyó en 1909 por la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte entre los paseos de la Esperanza y Yeserías, sobre los terrenos de unos grandes almacenes comerciales llamados La Alhóndiga. Fue la última de las estaciones que se construyeron de la llamada vía de contorno de Madrid que unía la estación de Atocha con la de Príncipe Pío.

Peñuelas recibía mercancías del extranjero y las distribuía a otras ciudades españolas y, a la vez, era punto de partida de los productos españoles hacia el exterior: era una estación de las denominadas “de destino y tránsito”. Las consecuencias de este tráfico ferroviario intenso era un barrio dividido por las vías del tren. Los medios de comunicación en esos años no dudaban en publicar reportajes que se referían a Arganzuela como “un barrio a cinco minutos de la Puerta del Sol que vive entre el ruido y la contaminación”.

El 5 de junio salió el último tren de mercancías y, en esta ocasión, como en muchas, el tiempo pasado parece que no fue mejor, al menos urbanísticamente hablando. Progresivamente, la desaparición de la estación de Peñuelas, el soterramiento de las vías, el traslado de la Estación Sur de autobuses, la desaparición de la Papelera Peninsular y la del matadero municipal así como la última -y costosísima- transformación de la M-30 son hechos claves que marcan un antes y un después en la historia del desarrollo urbano de Arganzuela.

 

 

* Agradecemos la colaboración de Ana Cabanes, Jefa de Biblioteca Ferroviaria y Documentación del Museo del Ferrocarril de Madrid que nos ha recordado esta efeméride recogida en la Revista Trenes Hoy, nº 4, junio de 1987.