El Paseo de Jane recorre este 2 de mayo los puntos calientes de Arganzuela

Una ruta prefijada en asambleas ciudadanas permitirá a los vecinos hablar a pie de calle sobre los problemas que detectan del barrio el próximo 2 de mayo

Tejiendo redes a pie de calle, uno de los lemas del Paseo de Jane en Madrid

Seguramente la urbanista, divulgadora científica y activista canadiense Jane Jacobs nunca imaginó que su lucha se perpetuaría en varias ciudades del mundo una vez al año. Es El Paseo de Jane (Jane’s Walk) y en Madrid se celebra desde 2010 el primer fin de semana de mayo. Cada edición tiene como protagonistas dos distritos de la capital. En 2015, serán Chamberí y Arganzuela.

En Arganzuela, la cita es el sábado 2 de mayo a las 10.30 en la Plaza Francisco Morano.

Decenas de vecinos (el año pasado, en Tetuán, llegaron a ‘pasear’ un centenar de ciudadanos) siguen durante dos días una ruta prefijada por el barrio escogido. Los lugares por los que se pasa y en los que se detienen han sido previamente seleccionados en asambleas abiertas que se celebran desde principios de año hasta que se realiza El Paseo de Jane.

Se trata de hablar sobre lo que está pasando en nuestro barrio. Pensar sobre lo que está sucediendo, tanto lo que nos gusta como sobre lo que no estamos de acuerdo. E intentar encontrar una solución”, explica Susana Carmona, una de las promotoras de El Paseo de Jane en Madrid. Urbanismo, vivienda, memoria colectiva, medio ambiente, recursos, convivencia…los temas son variados aunque, reconoce Carmona, “los problemas urbanísticos, dotacionales y de vivienda se llevan la palma”.

En Arganzuela, este año, será así. “El barrio está calentito”, corrobora Carmona. El Mercado de Frutas y Verduras de Legazpi, Madrid-Río, el Nudo Sur, el Pasillo Verde… Son varias las acciones urbanísticas realizadas o planeadas por el Ayuntamiento en Arganzuela que tienen a parte de la ciudadanía en contra. Pero también se han marcado hitos en positivo como el Huerto de la Revoltosa en el Pasillo Verde. O reflexiones sobre qué modelo de gestión cultural llevan a cabo espacios como Matadero Madrid.

Se trata de empoderar a la ciudadanía para hablar y actuar sobre aquello que le es propio, lo más cercano, para dejar de ser ciudadanos pasivos. “Aparecen problemas que son comunes a muchas zonas de la ciudad y como a los paseos también vienen vecinos de otros barrios, se comparten soluciones que pueden haber funcionado en otro distrito”, explica Susana Carmona. “Se trata también de crear red, de compartir lo vivido, de una ciudadanía activa”.

Madrid, la primera ciudad europea

Cuando en 2010 Susana Carmona puso sobre la mesa la idea de celebrar en Madrid El Paseo de Jane ninguna otra ciudad europea había replicado todavía la versión anglosajona de Jane’s Walk. “Fue muy improvisado, con un grupo muy reducido de personas. Me enteré por una amiga que había vivido en Canadá. Allí es una auténtica fiesta de toda la ciudad, igual que en Nueva York. Cuajó. Y en 2011 ya lo preparamos más. El año pasado participaron en el Paseo más de 100 personas”, recuerda Carmona.

Pero Madrid, además de ser la primera ciudad europea en organizarlo, tiene otra gran peculiaridad: no está institucionalizado como sí lo está en Toronto o en Nueva York. “Aquí no tenemos financiación de ningún tipo por parte de la administración ni tampoco patrocinio por parte de una empresa como sí pasa en otros sitios. Esto hace que no tengamos presupuesto pero que la gente esté muy implicada. Surge de abajo, de las asambleas ciudadanas que se celebran a lo largo del año y que son totalmente abiertas a todo el mundo. La ciudadanía lo siente como propio porque nadie aporta ni se lleva dinero”, explica Carmona.

¿Quién era Jane Jacobs?

Divulgadora científica, teórica del urbanismo y activista sociopolítica que, aunque nacida en Estados Unidos, desarrolló la mayor parte de su actividad en Toronto (Canadá) donde murió en 2006. A pesar de ello, uno de sus logros más espectaculares fue crear la movilización social suficiente para impedir la demolición de parte del West Village en Manhattan. Un polémico plan (el Lower Manhattan Expressway) pretendía destruir un gran número de edificios históricos del sur de Manhattan para llevarse a cabo. Jacobs logró frenar el plan, al igual que hizo años más tarde en Canadá paralizando a través de su activismo el Spadina Expressway.

Ambas acciones ponían en práctica el corpus teórico que desarrolló reflexionando contra algunas prácticas de renovación urbana que, según Jacobs, conducían a la destrucción del espacio público. En este sentido, su obra más conocida es The Death and Life of Great American Cities (Muerte y vida de las grandes ciudades americanas), de 1961.